Las bicis siguen por las aceras, ajenas a la nueva normativa

La normativa ha cambiado, pero las bicicletas siguen ahí. El primer día laborable en Barcelona tras el fin de la moratoria que permitía a los ciclistas circular por las aceras del Eixample fue exactamente igual que el último del 2018. Aunque lo tengan prohibido, las bicis continúan moviéndose por el espacio de los peatones en lugar de hacerlo por la calzada, principalmente en aquellas calles que no cuentan con carril bici.

La ordenanza de circulación aprobada en mayor del 2015 que ahora entra en vigor limita el paso de las bicis por las aceras de menos de cinco metros de ancho. Esto afecta a prácticamente todas las acerasde la ciudad, con especial hincapié en las de la trama Cerdà, por donde hasta ahora, gracias a una moratoria, sí que estaba permitido moverse en bici.

Las calles sin carril bici concentran los incumplimientos por parte de los usuarios

En un lugar del Eixample escogido al azar, en la puerta del ambulatorio de la calle Roger de Flor, todas las bicis que pasan durante unos minutos de observación lo hacen por la acera en lugar de por la calzada. En Nàpols pasa prácticamente lo mismo hasta que un ciclista va por la acera a toda velocidad y adelanta con una conducta de riesgo a una pareja que pasea sin prisa. Ese mismo imprudente, que se expone a multas de entre 100 y 500 euros, adelanta acto seguido a la imagen que precisamente el Ayuntamiento de Barcelona busca que se convierta en algo generalizado a partir de ahora: una joven que acaba de salir del portal de su casa y en lugar de subirse a la bici va andando con ella hasta llegar a la Gran Via. Una vez allí emprende su marcha por el carril bici, tal y como deberían hacer todos y cada uno de los ciclistas con la nueva normativa en la mano.

De momento, la Guàrdia Urbana advertirá a todos aquellos que incumplan la ordenanza, pero aún no les sancionará. El gobierno municipal quiere dar unos días de margen para que nadie pueda decir que no era consciente de los cambios. Durante estas semanas intensificará la difusión de la normativa con informadores en las calles, “con especial hincapié en los sitios de conflicto con los peatones”, según la concejal de Movilidad, Mercedes Vidal. A partir de febrero se multará.

La Guardia Urbana advertirá durante los próximos días pero no multará hasta febrero

En otro lugar como paseo de Sant Joan queda demostrado que cuando hay una alternativa segura con carril bici, los ciclistas la usan. Las encuestas realizadas por entidades ciclistas así lo demuestran, los que se desplazan por la acera en lugar de por la calzada defienden que lo hacen porque en la jungla del asfalto no se sienten nada seguros. Tanto en una parte de la Gran Via como en paseo de Sant Joan los carriles bici se han bajado de la acera a la calzada ofreciendo una vía segura y así el conflicto entre peatones y ciclistas se ha esfumado prácticamente por completo. En cambio, en los puntos negros de la red ciclista barcelonesa como plaza Espanya el carril bici llega por la acera y acaba abruptamente, obligando al ciclista a incumplir la normativa.

Las nuevas problemáticas pueden aparecer cuando los ciclistas dejen las aceras para moverse por calzadas de las que coches y motos se creen los reyes. El presidente del BACC (Bicicleta Club de Catalunya), Carles Benito, considera que la campaña de comunicación de la nueva regulación ayudará a hacer entender a los conductores del resto de los vehículos que “el ciclista debe ser respetado en la calzada porque también es su lugar”. De hecho, el reglamento también recoge sanciones para aquellos conductores que piten, acosen o pongan en peligro a los ciclistas con los que ahora van a tener que compartir espacio. Otro frente que queda abierto es el del aparcamiento de las motos. Entidades ciclistas como Amics de la Bici aceptan dejar la calzada para los peatones, pero exigen que las motos también cumplan y dejen de aparcar en aquellas aceras de las que las bicis han sido expulsadas.